La niña del basurero con el cigarrillo en la mano.
Estaba haciendo tareas cuando mi papá desde el portón me gritó "Márian, apagá la computadora y te venís"algo a la fuerza salí y me subí a la camioneta, fuimos a hacer unos mandados y en todo el camino mi papá no habló, solo me dijo "pasás mucho tiempo encerrada, hay que salir, ver el mundo, respirar frescura, sentir el aire".
Giró en dirección al cementerio y entró por el basurero, cerré la ventana porque habían muchas moscas; láminas con nylon, costales y chatarra, esos son los materiales que componen los hogares de las personas que viven literalmente en el basurero.
No habíamos avanzado mucho cuando vi a una niña parada en un tumulto de basura, con un vestido corto (que en algún tiempo fue amarillo) su pelo enmarañado color cobre, su piel morena y reseca, pies descalzos y un cigarro en la mano, la observé absorta porque en efecto, la niña estaba inhalando, ¡cual fumador empedernido! el humo salía de su boca como una nube gris.
Mi papá no la vió, un sentimiento de profunda tristeza e impotencia me embargó, pues... ¿quién vela por el bienestar de ellos? son los olvidados, los que viven en el basurero, haciéndole compañía al cementerio.
Le conté a mi papá y sus ojos se pusieron rojos,- ¡esa es la cruda realidad de esta gente mija, los niños no viven su infancia, los grandes no cumplen sus sueños! y los que tienen el poder para ayudar a mitigar el desconsuelo y penas de esa gente, no lo hacen, porque no les interesa hacerlo. Por eso uno tiene que dar gracias por lo que tiene y recordarse del que no tiene nada-
Mis papás siempre me han dado lecciones, desde que estoy pequeña, lo que ha hecho que sea más sensible al dolor ajeno, más reflexiva y con ganas de querer cambiar el mundo, pero... no lo puedo hacer sola, ni con mis papás, ni con mis hermanos; se necesita a más personas que con decisión y firme convicción quieran prestarle atención a esos sectores de la sociedad que están olvidados, renegados y totalmente abandonados.
Mi motivación ese día fue ver a esa niña, el darme cuenta de que la realidad no se limita a las cuatro paredes de mi casa, a los salones de la universidad, a mi grupo de amigos e incluso a mi familia, la realidad está más allá de todo lo que podemos imaginar mientras leemos un libro, mientras vemos una película o escuchamos una canción, la realidad pasa todos los días y a cada segundo, afuera, en la calle, en los hogares de niños abandonados y maltratados, en la zonas de extrema pobreza, en los asilos de ancianos, en los centros juveniles de detención provisional, en los basureros...
Todos tenemos "realidades" diferentes, el punto está en prestar atención a la realidad del otro...


Me encanto��
ResponderEliminarEso me hace feliz
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